martes, 19 de octubre de 2010

Sobre la situación de la escuela...

PRONUNCIAMIENTO


A más de tres años de la fecha en que el Dr. Hernán Amat Olazaval asumiera la dirección de la E.A.P. de Arqueología, después de un controvertido y agitado proceso electoral en el año 2007, la tendencia de la misma tiende tan a la baja como antes de que la asumiera. La gestión compartida del antes mencionado con el Dr. Alberto Bueno, coordinador (e) del Departamento de Arqueología, deja una escuela a la deriva y falta de perspectiva, con un clima de conflicto y hostigamiento hacia el estudiantado promovida por las prácticas poco o nada transparentes, intolerantes, bajas y autoritarias de parte de las autoridades en cuestión. Los responsables salientes dejan una situación de nulo cambio o mejora sustancial en la enseñanza y producción académica en arqueología dentro de nuestra casa de estudios. He aquí una síntesis de esta gestión compartida la cual, a nuestro criterio, lejos de mejorar el nivel académico de formación en arqueología, en su fracaso ha profundizado el letargo y mediocridad en la enseñanza de la disciplina en nuestra universidad.

Inoperancia Administrativa.- La gestión saliente se caracterizó por tener nula capacidad en la coordinación del reparto de cátedra académica. Al no respetar los acuerdos tomados en las sesiones de reparto de cátedra, y por designar, arbitrariamente, a profesores en cursos los cuales no son especialidad de los mismos, originó serios problemas a través de todos los semestres entre estudiantes, docentes, la secretaría académica y el Sistema Único de Matrícula (SUM). Esta situación, sumando el hecho de la falta de respeto de los Sres. Bueno y Amat al derecho de cátedra paralela de los estudiantes y a la poca visión técnica de administración por estipular un bajísimo número de vacantes dentro de cursos que tienen un estimado de matriculados que exceden sobremanera las plazas disponibles, creó condiciones muy conflictivas y tensas, nada convenientes para una idónea vida académica. La terquedad de las autoridades por reconocer errores garrafales más que obvios conllevó a soluciones tardías a costo de muchas horas desperdiciadas en incesantes reclamos por parte de los estudiantes, las cuales bien pudieron haber sido invertidas en horas de estudio ya sea en clase o fuera de ella. Esta inoperancia administrativa fue causante de un clima de conflictividad entre varios profesores quienes, con justa razón, se vieron atropellados en sus derechos por este tipo de decisiones para nada consensuadas. Fue rasgo diagnóstico en estos tres últimos años un conflicto tácito por esta manera de administrar las cargas académicas, conflicto alentado por las prácticas poco democráticas y transparentes de las autoridades de la escuela.

Promoción Docente.- Durante el año 2008 la Universidad convocó a un concurso para promocionar a los docentes de las distintas escuelas a las categorías de profesor Asociado y Principal. Llamó mucho la atención que en la E.A.P. de Arqueología ningún postulante lograra dicho objetivo, esto debido a que al Coordinador Académico (e) Alberto Bueno no le pareció importante que la extensa y relevante producción científica, trayectoria y grados académicos de los profesores auxiliares concursantes, Dr. Rafael Vega-Centeno y Mg. Javier Alcalde, sean suficientes como para integrarlos en el categoría de profesores asociados de la Escuela de Arqueología. En conclusión, las plazas vacantes fueron repartidas entre otras escuelas y la nuestra es la única en la Facultad de Ciencias Sociales que tiene más auxiliares en su plana docente, con tan solo dos profesores asociados, aun contando con docentes con grado académico de Doctor (PhD) en la categoría de auxiliar.

Concurso Docente.- A pesar de haber sido un tema de responsabilidad compartida por muchos docentes de la Facultad de Ciencias Sociales, los Sres. Bueno y Amat tuvieron mucha responsabilidad en las groseras irregularidades dentro del proceso del Concurso Docente desarrollado en el verano de 2009 con respecto al Departamento de Arqueología. El favoritismo hacia un entonces candidato saltó a la vista en múltiples ocasiones, en detrimento de los otros aspirantes. Esto fue más que obvio cuando, en casi todas las fases del proceso de selección, el candidato favorito salió en primer puesto, a pesar de que, en la comunidad arqueológica en general, los demás concursantes tenían mucha más producción relevante dentro de la disciplina. La parte más escandalosa del proceso fue la referida a las clases magistrales, cuando el jurado, integrado entre otro por los Sres. Amat y Bueno, trató de forma artera y abusiva a todos los candidatos, en base a argumentos lejos de académicos más bien personales, tendenciosos e incluso denigrantes, excepto al candidato favorito, a quien se lo trató con guantes de seda, sin ninguna pregunta que pudiera cuestionar el clarísimo pobre nivel y desempeño de la clase modelo. El resultado final, Peter Van Dalen, docente de la E.A.P. de Arqueología, persona que en su haber no ha concretado ninguna investigación plasmada en una tesis para la titulación y obtención de algún grado.

Convenios Extra Universitarios y el problema de Huaca San Marcos.- En comparación con la gestión anterior, la cual realizó gestiones para llegar a convenios con proyectos de investigación arqueológica donde los estudiantes pudieran realizar prácticas de campo relativas a excavación arqueológica en el marco del curso de Métodos en Arqueología II, la gestión saliente ocasionó que muchos estudiantes tuvieran solo un marco teórico de la excavación arqueológica, dado que esta no se preocupó por establecer alianzas extra universitarias que ayudaran a palear las limitaciones que la E.A.P. de Arqueología tiene, vale decir la tenencia de una escuela de campo fija como institución universitaria. Esta miopía que hace que la formación universitaria sea intra mural hizo que el eterno problema, la Huaca San Marcos, no haya sido tocada sino solamente cuando estalló el conflicto generado por la construcción del By Pass Av. Universitaria-Venezuela. La gestión saliente no hizo nada para que se gestione un proyecto institucional en la Huaca San Marcos, el cual solucione este eterno problema en el curso de Métodos en Arqueología II. El problema de Huaca San Marcos sigue tan postergado como cuando los Sres. Amat y Bueno asumieron la gestión.

La Reforma Curricular.- El proceso de reforma curricular comenzó en el año 2007 y la nueva currícula para le E.A.P. de Arqueología fue recién aprobada en Abril del presente año. Este largo tiempo no responde precisamente a lo complejo, aunque lo es, que pudo haber sido el proceso de elaboración de la nueva currícula en base a la discusión, debate y aporte biestamental dentro de la escuela, sino a la actitud autoritaria, baja y prepotente del Dr. Amat, quien boicoteó desde un inicio el proceso de reforma, en un intento por hacer aprobar una propuesta de nueva currícula elaborada personalmente, para nada consultada con estudiantes o con docentes. En su intento por hacer aprobar su propia propuesta recurrió a actitudes bajas e insultos, comportándose de manera agresiva e intimidatoria con los estudiantes que demandaban participación e inclusión dentro del proceso, y recurriendo a intrigas, infundios y difamaciones. Aun cuando creada la Comisión Curricular, la cual fue establecida para solucionar el impasse generado por el Dr. Amat, el antes mencionado intentó en repetidas ocasiones cambiar arbitrariamente los acuerdos establecidos en la comisión, cambiando la condición de cursos, el nombre de los mismos e incluso a veces su propio contenido, a su gusto y personal conveniencia, o incrementando o modificando partes del documento final aprobado sin ningún tipo de consulta previa dentro de la referida comisión. Esta conducta reñida con la moral no fue solo evidenciada dentro de este punto en particular, sino fue rasgo diagnóstico dentro de todos los ámbitos de su fracasada gestión.

Eventos Académicos Extra Curriculares.- Lejos de promover una política de intercambio de experiencias o difusión de conocimiento científico logrado fuera de nuestra casa de estudios, la gestión saliente se limitó a organizar el último Congreso del Hombre y la Cultura Andina y Amazónica de una manera deficiente, no realizando convocatorias amplias para organización y coordinación de simposios, más bien de una manera cerrada y sectaria, pidiendo hasta el último minuto ponencias para llenar ciertas mesas y publicando el programa general tan solo unas horas antes de iniciado el evento. Dicho sea de paso, aun no sabemos de algún intento de publicación de las Actas del referido congreso. Aparte del citado certamen, ni la dirección de la escuela ni el departamento se preocuparon por convocar a investigadores, sean estos nacionales o extranjeros, quienes eventualmente pudieran compartir experiencias de investigación arqueológica dentro de certámenes específicos o de manera particular, mucho menos promovieron la implementación de la figura de profesores visitantes, quienes pudieran enriquecer la plana docente de manera temporal, brindando puntos de vista nuevos y/o alternos dentro de la disciplina, trayendo temas nuevos, nuevas metodologías o nuevas líneas de pensamiento al estudiantado. Es mucho más grave también que la dirección y el departamento ni siquiera hayan apoyado a los proyectos estudiantiles, sean estos editoriales o a nivel de certámenes académicos.

Investigaciones Estudiantiles y Curso de Titulación.- Lejos de promover la producción en investigación arqueológica por parte de los estudiantes y/o egresados, traducida en la promoción y/o presentación de tesis o la creación y promoción de espacios, llámese la revista de la E.A.P. de Arqueología (tal como en la E.A.P. de Antropología) o eventos académicos, donde tanto egresados como estudiantes puedan presentar investigaciones originales desarrolladas durante los últimos años de formación universitaria, la gestión saliente se ha dedicado exclusivamente a promover el curso de titulación. Esta figura ha generado la promoción de muchos licenciados sin el nivel necesario para los fines y objetivos extra universitarios, más bien profesionales y aplicativos, que la arqueología en el país requiere. La política establecida en la Escuela ha arrojado en masa arqueólogos titulados sin los debidos controles de calidad que se requieren, sin sustentar investigaciones originales sean estas de corto o gran alcance, quizá por motivaciones meramente económicas, debido al alto costo que los aspirantes deben desembolsar por concepto del curso. Esto a su vez ha generado en pocos años un incremento en la oferta laboral en arqueología, situación que no sería del todo mala si no fuera por la calidad de los nuevos licenciados, desde luego no todos ellos. Era de común conocimiento que la antigua figura del Examen de Suficiencia, popular antes del último método, no era suficiente control de calidad para el aspirante a Licenciado en Arqueología. Aun con este razonamiento generalizado la dirección de la escuela ha promovido agresivamente la implementación de estos cursos de titulación sin un análisis crítico de sus implicancias para con el patrimonio nacional y la arqueología como disciplina en general.

El Comité Asesor.-
La gestión saliente se caracterizó por tomar a la figura del Comité Asesor como un panel eventual de recepción de informes varios, sin participación activa, antes que, tal como el Estatuto manda, como una figura de co-gobierno, asistencia y ente fiscalizador de la gestión de turno. Las reuniones con del Comité Asesor fueron demasiado esporádicas, al extremo de reunirse solo una vez en lo que va del presente año, y todo a conveniencia del Sr. Amat, convocadas varias veces vía correo electrónico a menos de 12 horas antes de la hora citada. Cuando se cursaban solicitudes formales, por cierto pocas veces, estas solo tenían en agenda dos puntos: Informes y varios. Esto fue siempre criticado y señalado como una falta de respeto, dado que no había ni un orden ni idea precisa de temas a discutir en las reuniones, dando carta verde a la discusión de puntos que al Director de escuela, quien preside el Comité, interesaba y convenía. Más allá de eso nunca se llevaron actas de las reuniones, salvo muy raras excepciones, dando pie a que los acuerdos jamás sean acatados. Las discusiones en los encuentros siempre fueron marcadas por la actitud beligerante, prepotente y baja del Sr. Amat, quien buscaba crear las condiciones, por medio de la utilización de mentiras, argumentos falaces, difamaciones y ataques personales, que le permitieran no seguir con las discusiones para final hacer lo que él le apeteciera.

Con todo esto es increíble que la(s) persona(s) que le ha hecho tanto daño a la E.A.P. de Arqueología en los tres últimos años por lo anteriormente expuesto, pretenda resistirse a retirarse del puesto y tratar de perpetuarse en el cargo que desde hace tiempo ya no le corresponde. Su tiempo para refundir a la Escuela de Arqueología en la más absoluta mediocridad ya acabó. Es más que claro que docentes como Hernán Amat y Alberto Bueno quieren atornillarse a los cargos que hasta hace poco detentaron porque no tienen otra expectativa de vida mayor, ni otros espacios donde desenvolverse. Es claro que se resisten al cambio generacional, trayendo consigo las consecuencias que los últimos tres años de gestión nos han dejado: el poco norte y perspectiva de la escuela de Arqueología, la que debiera configurarse como el referente de formación y producción arqueológica en el Perú y América Latina. Nunca Manuel González Prada fue tan vigente, diciendo: “¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la acción!”. La incapacidad y falta de voluntad política por aplicar el nuevo plan curricular aprobado en Abril por el Rectorado, no solo denota la falta de capacidades en la gestión de cuestiones técnicas como lo referido, sino la resistencia al principio de autoridad y falta de respeto a la decisiones tomadas de manera consensuada en la Comisión Curricular. Es increíble ver cómo pueden llegar a cometer vicios administrativos e irrespetar acuerdos tomados por la referida Comisión, para crear confusión en las dependencias y así poder bloquear la ejecución de la Nueva Currícula, la cual tomó tres años en presentarse debido al constante boicoteo del Sr. Amat en todo el proceso de reforma curricular. Las formas con las que Hernán Amat ha desempañado su cargo, casi infantiles al crear un constante conflicto con el estudiantado, han sido más que deplorables, recurriendo al amedrentamiento, a la amenaza, a la intriga, la difamación y calumnia directa contra estudiantes que solo reclamaron mayor eficacia en la administración, mayor transparencia y respeto, y mayor inclusión, tan solo una gestión democrática y no la toma de la Escuela como una chacra cuya administración fue llevada de la manera más patrimonial posible, con las formas de poder subyacentes, reñidas contra toda lógica democrática, más bien autoritaria e intolerante perjudicando así a los estudiantes, trayendo consigo la paulatina destrucción del ya poco prestigio que la E.A.P. de Arqueología de la Universidad Nacional Mayor San Marcos puede aun conservar.

Esperamos que la próxima gestión tome en cuenta los puntos referidos, los cuales también incluyen propuestas que podrían y serán mejor fundamentados eventualmente, para llevar una administración de la E.A.P. de Arqueología con decencia, respeto, perspectiva y visión de futuro por el desarrollo de la disciplina en nuestra casa de estudios con repercusión por lo menos nacional.





Junta Directiva del Centro de Estudiantes de Arqueología UNMSM

Octubre 2010

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